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Técnica de ascenso y descenso en bicicleta de montaña

Al afrontar una subida empinada hay algunas técnicas a tener en cuenta para facilitarnos las cosas. Por supuesto, la condición física es clave en estas situaciones, pero siempre podemos optimizar nuestro rendimiento.

En los descensos nuestra prioridad es la seguridad, evitando perder el control de la velocidad y la estabilidad.

Hacia arriba

– Evitar que la rueda delantera se eleve y al mismo tiempo evitar que la rueda trasera pierda agarre.
– Si se para sobre los pedales y lleva el peso de su cuerpo hacia adelante, controla la rueda delantera, pero es fácil perder el agarre al pedalear, a menos que el terreno sea seco y pedregoso, y si se para atrás, la rueda delantera no pesa y sube, por lo que pierde el control.
– Visualizar de antemano el camino a seguir, anticipar posibles obstáculos y si es posible o no superarlos.
– Desde la posición neutra, con el peso centrado y el tronco inclinado unos 45 °, comience a acercar el torso al manillar al inicio de la subida.
– Doble los codos y bájelos para ganar estabilidad.
– Permanecer sentado para evitar que la rueda trasera pierda tracción. Si la inclinación de la escalada es importante, es muy importante sentarse más cerca de la punta del sillín, en una posición que no sea demasiado cómoda, pero sí efectiva.
– Pedalea continua y con fuerza, suavemente, como un motor eléctrico, no como una locomotora de vapor.
– Tener una cadencia de pedaleo alta, por lo que será más difícil que te atasques si estás caminando por cualquier parte del terreno.
Subir pendientes pronunciadas es una combinación de técnica y potencia.

Hacia abajo

Cuando la velocidad aumente rápidamente, ponga el dedo en los frenos y, si la pendiente es muy pronunciada, baje un poco el sillín para que pueda mover su cuerpo hacia atrás mientras baja el centro de gravedad al mismo tiempo.
– Dejar girar las ruedas evitando bloquear los frenos, especialmente en las zonas más difíciles y cuando hay obstáculos. Úselos suavemente e intente pasar las irregularidades.
– La vertical de su centro de gravedad debe caer aproximadamente a la misma distancia de las ruedas delanteras y traseras.
– No mover demasiado el peso hacia atrás, porque la rueda delantera pierde el equilibrio y es fácil que nos caigamos por falta de control o pérdida de agarre de la rueda delantera al frenar.
– Cuanto más pronunciada sea la pendiente, más tendrás que frenar y bajar el centro de gravedad, incluso si eso significa dejar que el sillín pase entre tus piernas. Tu postura debe ser siempre dinámica, adaptándose a posibles cambios de inclinación.
– Mueva su pie dominante hacia adelante, con el que le resulte más cómodo para posicionarse de forma natural cuando deje de pedalear.
– Si en medio del descenso necesitas frenar más, también debes retrasar más la masa y acercarte a la rueda trasera y recordar avanzar la masa nuevamente cuando dejes de frenar.

Fuente: SportLife.com.es

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